Levantar una promoción inmobiliaria hoy exige mucho más que encontrar un buen suelo. Pide un músculo financiero sólido.
Los bancos han endurecido sus condiciones de forma drástica en los últimos años. Las exigencias de preventas son más altas, los costes de construcción han subido por la inflación y el capital propio requerido a veces inmoviliza demasiados recursos.
Quedarse solo asumiendo todo el peso financiero ya no es la única opción para el desarrollador. Ni siquiera suele ser la más inteligente desde el punto de vista estratégico.
Aquí es donde entra en juego la joint venture inmobiliaria. Es una alianza corporativa que permite sumar fuerzas entre el conocimiento técnico del promotor local y el pulmón financiero de un inversor.
Pero estructurar este matrimonio financiero requiere precisión quirúrgica. Hay que diseñar a la perfección el reparto de beneficios, limitar los riesgos de contagio y elegir el vehículo jurídico adecuado para que el banco apruebe la financiación.
En Gibobs sabemos cómo encajar las piezas de este complejo puzzle financiero. Somos tu aliado experto para diseñar la estructura de capital, conseguir la financiación que impulse tu acuerdo y llevar la rentabilidad de tu proyecto al siguiente nivel.
Actualizado el .