Levantar un proyecto inmobiliario hoy exige un músculo financiero que no siempre está al alcance de todos los actores del mercado. Los altos tipos de interés y las exigencias de preventas de la banca tradicional obligan a buscar alternativas.
Ahí es donde el modelo cooperativo entra en juego con fuerza. Sabemos que la burocracia y los tiempos de tramitación ahogan muchos desarrollos. Sin embargo, estructurar la operación a través de una cooperativa permite viabilizar proyectos que, bajo un esquema de promoción tradicional, quedarían paralizados por falta de capital inicial o equity.
Muchos promotores están virando su modelo de negocio. En lugar de comprar suelo a pulmón y asumir todo el riesgo, actúan como gestoras. Organizan la demanda, estructuran el proyecto y cobran unos honorarios por la gestión técnica y comercial.
La clave del éxito reside en entender a la perfección la financiación cooperativa de vivienda. Desde el primer euro que aporta un socio hasta la entrega de llaves, el dinero sigue un circuito muy tasado por la normativa. Si tu objetivo es sacar adelante una promoción o gestionar un proyecto colectivo, cuentas con un aliado: en Gibobs somos expertos en estructurar operaciones complejas y conectar a promotores, gestoras y cooperativistas con la financiación exacta que necesitan.
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